Incurrimos en temas que nos demandaron responsabilidad y apertura en 54 minutos, lo advierto, de intercambio intenso. Ella como periodista y yo como entrevistado, nos vimos superando los roles de la formalidad en un diálogo curioso y necesario. Agradezco la posibilidad de conversar en un formato que no buscó la primicia ni la espectacularidad y permitió de manera sosegada, la franqueza y la posibilidad de conversar nuestras dudas.
La situación de Bolivia, lo demanda.
Comparto una entrevista con Vesna Marinkovic sobre sociedad, economía y Estado, que terminó fuera de nuestro espacio de confort.
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