Junto con el pesar por su ausencia, está la tranquilidad de decir que el respeto fue dicho con sonrisas de por medio cuando la palabra tenía valor por estar desprovista de interés que no haya sido el afecto.
Recordaremos juntos, una vez mas, cuando con mi armónica dimos serenata en una esquina de la plaza de San Ignacio de Velasco, por allá, noviembre de 1972, a la dueña de un sentimiento que lo acompañó toda la vida.
Erwin Mendez Fernandez fue un municipalista comprometido y confeso
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