Rony Pedro Colanzi, estas crónicas vuelven de tiempo en tiempo, como el recuerdo… embelesan, curan, hurgan y florecen de nuevo… Hoy vienen acompañadas de un recuerdo entrañable de nuestros años de juventud, noviembre de 1972, San Ignacio de Velasco y nuestro voluntariado salesiano que nos enseñó Muyurina, en la comunidad chiquitana de Sañonama, con el maestro de la escuelita rural don Pedro Poshiabó… Uno de los organizadores, Erwin Méndez Fernández, hace unos días ha dejado el plano de la materia. Y cuando se mezclan momentos que ya no pueden modificarse, y fueron gratos, con la necesidad de conservar la sonrisa, aunque sea tristona, volver a leerte/nos resulta una necesidad humana.
Lo hiciste muy bien con lo que escribiste. Gracias Hermano.
